Miércoles 9 de julio de 1930 – Argentina ya está en Montevideo

El otro finalista de Amsterdam 1928, Argentina,  a la sazón el vicecampeón del mundo vigente a esa altura, y señalado por todos como el rival a vencer por Uruguay para festejar el título en 1930, ya estaba en Montevideo, según grafica El Diario con su título a ocho columnas y fotos varias.

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Martes 8 de julio de 1930 – ¡Andá a cantarle a Gardel!

¡Hace 90 años! Carlos Gardel canto al plantel celeste en la concentración del Prado montevideano.

Los días avanzaban a paso rápido hacia el Primer Campeonato de Mundo, y los celestes estaban concentrados en su “Campamento” en el Prado montevideano. El Diario de la noche da cuenta de un episodio que traspasó los tiempos: Carlos Gardel estuvo junto al plantel uruguayo, les cantó y compartió la cena con los futbolistas.

La crónica de la época primero versa sobre el conocimiento futbolero del “Mago”. “Queda en el Río de la Plata, opinó sin reservas. De eso no me cabe la menor duda”, respondió  Gardel, cuándo fue consultado por cuál sería el vencedor en la Copa de 1930. Y agregó, para elaborar la respuesta con fundamentos: “Los argentinos vienen bien. A los uruguayos ya los conocemos. Cuando no ganan, empatan. Y si pierden , la diferencia es de media cabeza (además de futbolero, burrero, Leguisamo sólo nomá !!!).”

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Viernes 4 de julio de 1930 / Bolivia confirmó su participación en el mundial que disputarán 13 países

El vespertino El Diario informaba a los lectores de la decisión tomada a último momento por Bolivia, resolviendo concurrir al campeonato del mundo.

“En las últimas horas de la tarde de ayer la Federación Boliviana de Football comunicó telegráficamente a nuestra Asociación su decisión de intervenir en el Campeonato Mundial.

En el despacho ratifican los conceptos vertidos en distintas oportunidades, justificando su participación en el gran torneo sobre las bases de la confraternidad que debe reinar entre todos los países de América.

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Jueves 3 de Julio de 1930 / No se termina el Estadio para la inauguración del mundial el 13

El matutino El País, de la misma fecha de hoy jueves 3 de julio de 1930 daba cuenta, en la palabra del Arq. Scasso, que las tribunas del Stadium Centenario no se iban a terminar.

El jueves 3 de julio de 1930 cundió el pánico en Montevideo y, a través de las noticias que publicaron los diarios, en todo el Uruguay. Lejos, muy lejos del actual planeta tierra interconectado al instante, aquel tiempo transcurría lentamente y las noticias tardaban en llegar de un continente a otro por lo menos un día. Además, tres países más el presidente de la FIFA, Jules Rimet y el delegado Maurice Fischer de Hungría -los únicos dirigentes de Europa que viajaron a Uruguay-, se encontraban en altamar dentro del vapor Conte Verde cubriendo la última etapa de su viaje entre Río de Janeiro y Montevideo, con escalas en los puertos de Santos y Río Grande. Tampoco era aquel un tiempo de gigantescos titulares en la prensa con cuerpo catástrofe.

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Aníbal Ciocca campeón de América rojo y celeste

Portada del álbum de figuritas con la tapa destinada a los tres atacantes centrales del equipo de Uruguay Campeón Sudamericano de 1935, en el torneo extraordinario disputado en Lima. Aparecen desde la izquierda Aníbal Ciocca, Héctor Manco Castro y Enrique Fernández.

Escribe: Juan J. Melos

El 23 de Junio de 1912 nació en la zona de Jacinto Vera de Montevideo, el primer “Príncipe” de la historia del fútbol uruguayo: Aníbal Ciocca.

Origen de grandes campeones, el barrio acunó sus primeros “picados”, en aquellos espacios inmensos que el Montevideo de entonces le ofrecía generosamente a los muchachos para que lucieran sus habilidades y mostraran su pasión por el rey de los deportes.

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El mensaje de adiós de nuestro socio José Carlos Domínguez

Transcurrían setenta y cuatro años de vida. Una vida que se cerró de golpe, abruptamente, con la incontenible fuerza con que sopla el viento de la muerte cuando resuelve clausurar la existencia con el estallido del corazón. Un corazón que resistió cientos de batallas. Porque para José Carlos el tránsito terrenal fue, precisamente, una continua sucesión de batallas en defensa de ideales, sueños e ilusiones quiméricas por las que él peleaba para transformar en realidades.

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