Danubio: la realidad superó al sueño

Desde antes de la Guerra Grande, estaba afincada en Piccioli y Avellaneda la pulpería de Juan Maroñas, que si bien rivalizaba comercialmente con otras, se vio evidentemente favorecida por la espléndida belleza de sus tres hijas. Pues, las tres hermosas jóvenes deslumbraban a los recién llegados y a los lugareños. No había por aquel entonces, quien no se diera una vuelta hasta lo de “las Maroñas”…. aseguran que así quedó románticamente bautizada la zona.

Maroñas, tuvo gran crecimiento demográfico, debido a la inmigración de “canarios” que eran llevados en carretas de bueyes desde el puerto del Buceo, donde desembarcaban, hecho éste propiciado por un empresario llamado Juan  María Pérez.

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